Niños vs verduras. Cómo ganar la batalla
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Bimi®Toda la vida nos han vendido que los niños no comen verduras, que eso se aprende con la edad y que cuando seamos mayores ya nos gustará el brócoli o el Bimi®. Pero ¿a qué se debe esta negativa de los niños hacia las verduras? Distintos estudios nos explican este motivo evolutivo por el cuál, a los más pequeños les cuesta integrar las verduras y otros alimentos amargos dentro de sus dietas.
Las verduras, más en específico la familia de las crucíferas (brócoli, coliflor o coles de Bruselas) contienen compuestos naturales que les aportan un ligero amargor. Los niños tienen más papilas gustativas y una mayor sensibilidad a estos sabores amargos. Pero aquí está lo diferente: Bimi® es dulce, sin ese amargor que tiene el brócoli convencional. Su textura tierna y fresca es mucho más atractiva.
Algunos investigadores afirman que esta sensibilidad mayor al amargor se debe a una función adaptativa en la evolución. Es por esto por lo que, de forma natural, de pequeños solemos preferir sabores dulces más amables con las papilas gustativas, y rechazamos los amargos.
Por otro lado, entre los dos y los seis años, las personas pasamos por una etapa de desarrollo llamada “neofobia alimentara” una etapa normal del desarrollo infantil en la que los niños muestran rechazo a alimentos, sabores y texturas nuevos o poco familiares.
Entonces, la pregunta que todos nos hacemos es: ¿cómo conseguimos que les gusten? A continuación, os dejamos varios tips:
- Exposición repetida. Varios ensayos clínicos muestran que un niño puede necesitar entre 10 y 15 exposiciones antes de aceptar una verdura inicialmente rechazada. Lo importante es ofrecerla de forma periódica sin obligar a comerla.
- Enseñar a través del ejemplo. Los niños aprenden por imitación. Cuando ven a los adultos disfrutar de verduras como Bimi® de forma natural durante comidas familiares, aumenta la probabilidad de que quieran probarlas ellos mismos.
- Sin presión. Los estudios muestran que insistir, obligar o convertir la comida en una negociación suele ser contraproducente. Funciona mejor ofrecer pequeñas cantidades y dejar que sean los propios niños quienes decidan si quieren probarlas o no.
- Presentación. La forma en la que presentamos a los niños los alimentos, en este caso las verduras, ayuda a que las vean con mejores ojos y se sientan más atraídos a consumirlas. Por ejemplo, preparar unas hamburguesas con Bimi®.